Autor: Dulio Leónidas Solorzano Tapia

Aquella tarde de invierno dando la última bocanada de humo, después de hojear el diario del domingo, me impacto aquella noticia donde hacía referencia al incremento desmesurado de la corrupción en el país durante las últimas décadas, según las principales encuestadoras del país, el Perú era uno de las países más corruptos en Latinoamérica, encabezados en la lista por ex presidentes, funcionarios de la entidades públicas, ministros, congresistas, jueces, gobernadores, alcaldes, policías, etc. Tragando el amargo sabor de aquel tabaco cubano, me invadió una serie de cuestionamientos:   ¿qué ha pasado con mi país?, ¿a dónde vamos a llegar?, ¿desde cuando el Perú se volvió corrupto?.
Recuerdo que en todos los periodos en vísperas de las elecciones presidenciales, todos los candidatos toman como argumento principal el aspecto económico y la guerra contra la corrupción, propagandas populistas que una vez llegando al poder no hacen más que palear la situación y terminan su periodo con una mayor corrupción olvidándose de aquellas promesas electorales; hasta la fecha ninguno ha podido solucionar estos problemas de fondo cuando eran candidatos ofrecían un sinfín de promesas demagógicas,  ungiendo ser los únicos salvadores del país, una vez llegados al sillón presidencial con tanta emoción y con su embriaguez de poder, empiezan con optimismo obteniendo buenos resultados esporádicos, pero por falta de coherencia en sus decisiones llegan a improvisar medidas que no estaban en su programa, llegando a resultados desastrosos generando crisis que se van acumulando para el siguiente sucesor, pienso:
Esta situación no debe continuar, tiene que acabar
Recordando mi infancia me hace trasladar en aquella época cuando tenía ocho años de edad, entre mis juegos preferidos eran luchas grecorromanas, que estaban en su apogeo en los cines, toda la pandilla jugábamos a las luchas cada quien era un gladiador ingeniándose por conseguir su armamento desde un palo de escoba que servía de caballo, espadas de plástico, cascos de papel, hasta una tapa de olla que simbolizada un escudo, cada uno imitaba a su héroe favorito como: Hércules Espartaco, Marcus Atilius, etc. Otra forma de jugar era con soldaditos de plomo con sus vehículos motorizados y tanques de guerra, inventando una serie de estrategias, con la magia de la inocencia conquistábamos victorias formando batallones que se desplazaban por lugares agrestes del jardín, terminando exhaustos nos retirábamos a descansar soñando nuevas estrategias para aplicarlas al día siguiente.
En medio de medio de tanta fantasía se presentó algo sorprendente en la realidad en la esfera política, un 02 de octubre de 1968 por la mañana el General Juan Velasco Alvarado fue a visitar a Palacio de Gobierno al presidente de entonces Fernando Belaunde Terry para darse el saludo como Comandante del Ejército, lo sorprendente es que en la madrugada del 03 de octubre de 1968 se  perpetró un hecho histórico que cambio la historia del país dando un golpe de estado con el apoyo de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aviación), invadiendo la ciudad con soldados y tanques de la división blindada, rodearon el Palacio de Gobierno, tomaron el local del Congreso, la prefectura, los locales de los partidos políticos Acción Popular y APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de Televisión, de esta manera se consumó el golpe de estado derrocando al presidente Fernando Belaúnde Terry quien fuera deportado a Buenos Aires. Al vivir esta experiencia me pareció fascinante, me emocioné pensé que estos juegos de niño también lo hacían los adultos, me impacto ver tantos soldados y tanque patrullando la ciudad, no entendía cuál era el juego, mucho menos podía presagiar que era el inicio de una de las más grandes crisis del país.
No sabía que era un golpe estado ni mucho menos porque se perpetro, después de mucho tiempo entendí que se trataba de un gobierno dictatorial que empezó en octubre 1968  hasta 29 agosto de 1975 denominándose la Revolución de la Fuerza Armada asumiendo el jefe del Comando de las Fuerzas Armadas de Perú el general Velasco. Mi curiosidad me hizo averiguar que el motivo de aquella descabellada aventura se generó entre un arreglo del gobierno de Belaúnde a cerca del problema de La Brea y Pariñas, concerniente a los yacimientos petrolíferos explotados por la compañía International Petroleum Company quienes durante décadas se negaban a pagar al Estado el monto real de los impuestos, este  litigio culminó 13 de agosto de 1968 con la suscripción del Acta de Talara, El escándalo estalló cuando se denunció que faltaba la famosa página 11 del contrato, este hecho indigno a la nación en especial al general Velasco motivo por el cual tomo aquella drástica decisión entrometiéndose y siendo partícipe del gobierno.
En  esos momentos de la intervención militar, el país vivió momentos de zozobra con un toque de queda, donde nadie podía transitar libremente, siendo las calles obstaculizadas por los tanques y soldados que patrullaban toda la ciudad, eran momentos de angustia para la población, la gente salía aterrorizada. En la tarde de ese mismo día de perpetrado el hecho, se dio el Estatuto del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, designando como Comandante General al General Ernesto Montagne Sánchez, posteriormente a 18:00 horas el General Velasco se presentó como Presidente del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.
La gente no salía de su estupor, se generó una tremenda crisis política y social, hubo desconcierto, parecía tiempos de guerra, nadie podría presagiar a partir de ese momento que cosa podía suceder en adelante, pasaron días de angustia, hasta que el 9 de octubre de 1968, dio un vuelco total a la política el gobierno ordenó la toma de las instalaciones de la International Petroleum Company  (IPC) en Talara, con el apoyo de las fuerzas de la Primera Región Militar de Piura, siendo expulsada definitivamente del país, este fue un hecho trascendental considerado como un triunfo para el Perú, teniendo aceptación por la mayoría de los peruanos, este acontecimiento dio esperanzas a una nueva nación conmemorándose como el Día de la Dignidad Nacional, considerándose como un día feriado que se celebró durante muchos años, Esta intervención le valió al gobierno para afianzarse en el poder aprovechando el respaldo que le dio la población, de esta manera nació una nueva etapa en la vida política del país como el nacionalismo, a partir de esa fecha el gobierno se consolidó como un gobierno de facto por la Presidencia de la República del Perú, caracterizándose por ser un gobierno dictatorial implantando reformas de carácter nacionalista colindando con la izquierda.
En su Primera Fase del Gobierno Militar que data de (1968-1975), se caracterizó por ser un periodo de corte autoritario y verticalista, camuflándose bajo la figura de la revolución, conllevando al corporativismo y la democracia social, fue un gobierno que prescindió de un parlamento, más bien por el contrario buscó fomentar la participación de la ciudadanía desposeída y abandonada dándole mayor participación a los campesinos quienes empezaron a tener mayor participación, convirtiéndose en los actores de la vida política y social, amparados en las reformas promulgadas; este gobierno estuvo empeñado en cambiar las estructuras de la sociedad peruana, consideraba que la sociedad era desigual y subdesarrollada, con esta tendencia política los resultados no se hicieron esperar, el país comenzaba a respirar nuevos horizontes, la mayoría de los peruanos confiaban en las decisiones del gobierno, por su contraparte la mayoría de los miembros de la oligarquía abandonaron el país para siempre, el país tomó nuevos rumbos respaldados por las reformas, tal es el caso de la gran Reforma Agraria creada  por Decreto Ley 17716 (29.06.1969), tenía como objetivo las expropiaciones de las tierras y latifundios, esto llevo a una severa connotación política, siendo un golpe duro contra los gamonales y todo el sistema oligárquico; esta reforma permitió estatizar, expropiar, repartir y formar cooperativas con las tierras, con esta acción daba por culminada la lucha de los campesinos por la tierra bajo el lema “la tierra es de quien la trabaje”,
Convirtiéndose en un sector agrícola primitivo, cuyo objetivo era dar en propiedad a cada familia campesina un área de cultivo que le sirviese para mantenerse y además producir para el mercado nacional, de esta manera los campesinos se encargarían de la administración, de esta manera tendrían un trato más equitativo, dignificando a la población humilde e indígena, con esta medida se acabaría el poder de la oligarquía terrateniente, quienes frenaban el movimiento campesino, además permitiría la creación de un mercado interno, esta reforma permitía cancelar los sistemas de latifundio, reemplazándolos por un régimen justo de tenencia de la tierra, que permitiría el desarrollo de la pequeña y mediana propiedad en el país.
Después de la aplicación de la ley, el campesinado paso a tener el poder sobre las tierras, con el entusiasmo de los nuevos propietarios comenzaron a manifestarse los niveles de su cultura, capacidad administrativa, logística, tecnología, etc. En consecuencia el progreso se vio estancado, resumiendo que no estaban debidamente capacitados ni preparados para enfrentar estos requerimientos, esta falta de conocimientos condujo a que la gran reforma fracase, por la falta de heterogeneidad del campo, por el contrario quebró la dominación tradicional de los terratenientes sobre las comunidades. En cuanto a la agroindustria, afecto enormemente en la industria azucarera y algodonera ubicados en la costa, para los cuales  se crearon las Cooperativas Agrarias de Producción (CAPS), que en esos momentos eran unos principales aportantes a la economía nacional, conduciéndose al colapso de esta actividad por falta de capacidad administrativa.
Otra de las reformas que pude recordar fácilmente era la reforma educativa que se inició en 1972, entre los rasgos más importantes que se puede mencionar era la que en 1973 se dio el Reglamento de Educación Bilingüe, implantando una  educación bilingüe, ya el 27 de mayo de 1975, mediante Decreto Ley 21156, se reconoce el quechua como lengua oficial de la República, este fue un factor decisivo de complementación y consolidación de las demás reformas estructurales especialmente el de la reforma agraria, obedeciendo a las transformaciones sociales, cuyas metas de esta reforma educativa estuvieron muy enraizadas con la política nacional que criticaba a los métodos tradicionales de enseñanza, la cual ponía énfasis a la superioridad cultural de los grupos dominantes, esta medida permitía beneficiar a la población indígena. Con esta reforma se creó la educación inicial y especial, así como también el bachillerato público, pretendiéndose a la reducción de las diferencias sociales en la educación.
Junto con la nacionalización y expropiación de los yacimientos petrolíferos de la International Petroleum Company  (IPC) del 9 de octubre de 1968, dio origen a la creación de las empresas estatales como: PETROPERÚ (Petróleos del Perú), CENTROMIN PERÚ (encargada de la actividad minera metalúrgica de la zona central del Perú), HIERRO PERÚ (para Marcona) y SIDER PERÚ (para la siderúrgica de Chimbote).
Con estos acontecimientos prescritos se convirtió en un gobierno militar que se autodenomino como una revolución desde arriba, con una tendencia izquierdista y nacionalista realizando reformas que en un comienzo tuvo un impacto social y económico del país, caracterizándose por una posición crítica frente al comunismo y capitalismo, teniendo como teoría que los terratenientes y gamonales eran los que limitaban el crecimiento del país, este gobierno se consideró como antioligárquico cuya tendencia coadyuvo  a que la mayoría de peruanos apostaran por él, contribuyendo a que la población dejaran de sentirse inferiores y acomplejados, que en la élite oligárquica los consideraban como cholos o serranos, tuvo como propósito desterrar esta discriminación teniendo como objetivo la participación política de los sectores más pobres, ya que siempre durante toda la vida republicana del país, siempre fueron excluidos de la vida política, esta era la oportunidad de insertarlos en vida económica y social, logrando así la denominada “revolución social de participación plena”. En cuanto a la burguesía consideraba que esta cumplía un rol de doble juego dentro del régimen, porque los ideales de la burguesía le hacían simpatizar con la Oligarquía, pero debían mostrar una aceptación hacia el régimen militar para poder mantener sus empresas, pero en el fondo la burguesía buscaba mantener discretamente vínculos con la oligarquía.
Con estos antecedentes detallados, fue la primera experiencia en toda su vida republicana del Perú, en los primeros años de esa nueva vida política del Perú el gobierno logró la participación del Estado en escalas nunca vistas en toda su historia, siendo así que en 1975 controlaba en gran medida las empresas, las exportaciones, el crédito bancario, la inversión fija y el empleo en el sector empresarial, teniendo como argumento  que el estancamiento económico se debía a la monopolización y mala distribución de los recursos económicos que estaban en manos de los oligarcas y los inversionistas extranjeros, con este atenuante el objetivo del gobierno era lograr un crecimiento que estuviera determinado por exportaciones con valor agregado y mayor integración de la economía local, de este modo las actividades de las empresas extranjeras debían ser limitadas y reguladas por él estado, dando mayor impulso a la economía nacional con la cual podría obtener ganancias, aplicando un modelo de sustitución de importaciones por productos intermedios, a través del desarrollo de la industria nacional mediante el incentivo a la importación de bienes de capital y la restricción de las importaciones de manufacturas.
Con la aplicación de estas grandes reformas emprendidas por este gobierno y la falta de experiencia de los principales actores, empezó a agravarse la situación económica, obteniendo elevados costos, uno de las características es que se multiplicaron las empresas estatales por consiguiente creció el número de empleados que con el pasar el tiempo dio inicio a la corrupción y la ineficiencia del aparato estatal conllevándonos a enormes pérdidas, de esta forma se generó una situación apremiante, teniendo responsabilidad el gobierno, para no defraudar a la población, Velasco aplicó políticas económicas demagógicas, como los subsidios a la gasolina, se empeñó en no devaluar la moneda, en momentos en que esta medida era necesaria. Al finalizar su gobierno en 1975 el Banco Central de Reserva no registraba reservas, concluyendo que en el aspecto económico de este régimen constituyó en un tremendo fracaso.
Cuando se notaba los inicios de la crisis fue influenciado por los sectores, se aplico la medida de confiscar los medios de comunicación, es así que a través de la Ley de Telecomunicaciones de 1971 le dio potestad al Estado para participar en la producción y supervisión del contenido, obligando a los medios a dar espacio a la presencia del Estado, dando una programación cultural y educativa con el objetivo de promover el sentido de identidad nacional como música peruana, prohibiendo todo extranjero con el motivo de no alienarse de costumbres extranjeras. Prohibiendo el uso de propaganda extranjera como por ejemplo de la “coca-cola”. Posteriormente la Compañía Peruana de Teléfonos fue expropiada, asumiendo el Estado en una participación mayoritaria en la Radio y la Televisión, se implanto fuertes restricciones a la libertad de prensa, confiscando todos los diarios de la capital. Es así que a medianoche del 27 de julio de 1974, se implantó el Plan Inca en las cuales se expropiaron los medios de comunicación, con el fin de dárselos a otras instituciones. Tal es el caso de la prensa, radio y la televisión.
Una de las consecuencias que se presentaron por la nacionalización de la IPC sin compensación, es que el gobierno de Estados Unidos ejecutó un bloqueo económico informal con una estrategia de “presión económica encubierta” en donde no se autorizan nuevos préstamos al Perú, esto dificultaba las renegociaciones de la deuda pública y desincentiva al sector privado de invertir, esto complementaría a la naciente crisis económica, ya en las postrimerías de su periodo se agraviaron más los problemas que fueron dándose progresivamente, empezando con el incremento de la represión y autoritarismo, se profundizaron las tensiones entre el gobierno, las fracciones oligárquicas y la burguesía industrial, convirtiéndose en una crisis que no se generó tanto por las reformas sino por su “insuficiencia”, debido principalmente a la aplicación de una política económica poco coherente y improvisada. Sin bien es cierto tuvo buen comienzo sus reformas estaban dirigidas a las propiedades y a su poder intervencionista, pero esto no fue suficiente porque seguía siendo dependiente de la inversión privada y del crédito extranjero. De esta forma, su deuda externa fue creciendo a medida que utilizaba aquella financiación en proyectos de largo plazo. Asimismo la pobreza de los campesinos contribuyo no solo de la crisis económica, sino de la reforma misma, generando invasiones de tierras para poder “acelerar” la reforma y obtener finalmente mejores condiciones de vida.
Al finalizar su periodo, aunándose a la crisis económica el 05.02.1975 la policía entró en huelga y se atrincheró en el local donde funcionaba la radio “Radio Patrulla”, dejando desprotegida a la ciudad. Esto generó violentos disturbios, destrozos, saqueos y motines de manifestantes incluyendo estudiantes, hasta miembros de los partidos políticos. Tuvo que intervenir el ejército represivamente, recuperando el orden con tanques y dejando heridos y muertos. Dando el derrotero final la enfermedad de Velasco que contribuyo con su gran derrota, al poco tiempo el 10 de marzo de 1973 tuvieron que amputar la pierna derecha, esto dificulto su movilización y gobierno, este fue una insinuación para que el General Francisco Morales Bermúdez siendo en ese entonces el Presidente del Consejo de Ministros tome las riendas del gobierno, efectivizándose  con un golpe de estado del 29 de agosto de 1975, desde la ciudad de Tacna, con el pretexto la situación económica que atravesaba el país y la deteriorada salud del presidente Velasco.
En este segundo gobierno de las Fuerzas Armadas, el presidente Francisco Morales-Bermúdez asumió un país en franca crisis económica se dedicó a desmantelar las reformas Velasquistas, sometiéndose a los requerimientos del Fondo Monetario Internacional aplicando paquetazos y reprimiendo las protestas sociales que se incrementaron producto de la inflación y recesión, así como el incremento del desempleo. Esta situación indujo a un alto descontento social, donde muchas personas de la clase obrera, particularmente las más cercanas a los gremios obreros, llegaron a ver en cada acción del gobierno una reversión de la revolución militar hacia una sumisión frente a las indicaciones del FMI. A fines de este gobierno militar los crecientes problemas con el pago de la deuda externa y la ineficacia de la administración del Estado llevaron al crecimiento de la crisis económica, ante la desesperación es que en 1978 se convocó a una Asamblea Constituyente presidida por Víctor Raúl Haya de la Torre del APRA, la cual elaboró la Constitución de 1979, convocando a elecciones en 1980, entrando en vigencia esta nueva constitución;  el 28 de julio de 1980 se retornó a la democracia inaugurando la nueva carta magna con el gobierno constitucional del arquitecto Fernando Belaunde Terry, entre sus principales medidas, no tuvo más remedio que palear la situación económica trayendo como resultado durante estos cinco años un crecimiento de la deuda externa y una caída del índice per cápita, al final de este periodo aumentaron los enfrentamientos entre la guerrilla y las fuerzas de la contrainsurgencia gubernamental.
Esta fue la famosa época del militarismo que en un inicio me fascino cuando era pequeño, por su intromisión sui generis en el gobierno, que se fue degenerando con el paso del tiempo apareciendo la crisis que en ese tiempo no entendía que era, y mucho menos el crecimiento de la  corrupción, conceptos que para muchos personajes fue el caballito de batalla de muchos personajes que se abanderaban como los paladines de la justicia que nos salvarían de esta lacra, pregonaban programas económicos demagógicos salvadores prometiéndonos el oro y el moro, siendo muy dadivosos al ofrecer soluciones, cuyo objetivo era llegar al sillón presidencial; entre los candidatos que más recuerdo fue de aquel joven candidato Alan García que en su campaña del 20 de julio, con su elocuente y particular parloteo  podía engatusar a cualquier persona anunciando medidas populistas como: lucha contra la corrupción pública, la reorganización de las fuerzas policiales en un plazo de 60 días, la eliminación de exoneraciones tributarias a las compañías petroleras que operaban en el país, tocando el punto más controvertido el de la deuda externa anunciando su decisión de dialogar directamente con los acreedores, sin usar como intermediario al Fondo Monetario Internacional (FMI), anunciando que solo destinaría el pago del servicio de su deuda en solo el diez por ciento del valor total de las exportaciones, y no el sesenta por ciento, como se venía exigiendo. Con esta campaña proselitista la población se entusiasmó, de esta manera llegaron las elecciones del 14 de abril de 1985 en la que Alan García de 36 años gano los comicios con el 53.1%  siguiéndole Alfonso Barrantes Lingan de Izquierda Unida (IU) con un 24.7%, quien declinara a favor de este para no llegar a una segunda vuelta. De esta manera Alan García tomó las riendas del gobierno con un mensaje esperanzador y demagógico, recibiendo a un país con una crisis galopante, con uno de los índices más altos de pobreza en América Latina, agravaba con el recrudecimiento del terrorismo, una inflación incontrolable (casi 200% anual), un creciente aumento de la deuda externa, un déficit crónico de divisas, así como una enraizada corrupción pública en la administración de justicia y la policía nacional, se juntaron todos los problemas, una difícil tarea para cumplir era un enorme reto para el nuevo gobernante, siendo el gobernante más joven que había tenido el Perú.
En su primer gobierno que fue desde el 28 de julio de 1985 hasta el 28 de julio de 1990, empezando con una actividad moderada durante los primeros años 1985 y 1986 experimentando un crecimiento económico debido a que en julio 1985 se aplicó un Plan de Emergencia de corto plazo “heterodoxa”, este plan tenía como objetivo de aplicar una política de estatización que estuvo marcada por dos influencias: La experiencia del Plan Austral y la política de reactivación que se basaba en la articulación del sector informal urbano y el sector rural andino que se esperaba un  dinamismo “desde abajo” que operara sobre el conjunto de la economía y el segundo factor fue la aplicación de medidas heterodoxas, con las buenas intenciones de poder superar la crisis heredadas de otros gobiernos, para ponerlas al día. Además aplico un programa estabilizador, que intentaría implantar una política económica consistente que serviría para frenar la inflación a cero, la aplicación de este programa se amparó como teniendo como punto de partida el aumento del consumo de la población, esto se lograría con un mejoramiento de los salarios reales de los trabajadores, por consiguiente conllevaría a un aumento en el consumo, de esta manera las empresas y los productores agrarios aumentarían sus ventas, y ello a su vez incidiría en un aumento en las utilidades, lo que haría posible un aumento de la inversión en la producción, así como de los puestos de trabajo y de la recaudación fiscal; Hasta este momento todo era lirico armonioso y emocionante; un circulo virtuoso en teoría daría buenos resultados, esperanzador, hasta ese momento parecía lógico. Pero no se tomó en cuenta ni se previno el pensamiento ni sus intenciones de su contraparte, que se convirtió  en el punto crítico de este proyecto era confiar en los empresarios, para que no cayeran en prácticas especulativas, por el contrario esperando que reinviertan sus ganancias en el país, era de esperarse que no obraron de esta manera sino por el contrario velaron por sus intereses y apetitos personales, convirtiéndose en los primeros enemigos del programa siendo unos grandes especuladores.
Con este buen comienzo del gobierno obtuvo resultados positivos, tal es el caso que en setiembre de 1985, la inflación bajó a 3,5 % (comparado con 12,5 % en abril del mismo año). Ya por el segundo trimestre de 1986, la economía dio señales de clara recuperación, en 1986, la economía creció en un 10 % este fue el mayor crecimiento desde los años 50. Con esta política en el corto plazo genero un programa de empleo masivo y de apoyo crediticio a la agricultura.  Se aumentaron los salarios reales en un 18%.
Posteriormente este crecimiento se fue interrumpido por la aparición de la crisis en ciertos sectores tal es el caso del sistema bancario donde se redujeron las tasas de interés bancario de 280 a 110%, asimismo fueron devaluadas las dos monedas el Inti y el Nuevo Sol, llegando episodios increíbles que solo se pueden ver en novelas, tal es el caso como se perdía el valor de la moneda, esta se devaluaba en el día, tomaba el taxi en la mañana con un precio y en la tarde el precio del taxi había aumentado, era sorprendente como variaban los precios. En esas fechas estaba de novio, trabajábamos en una entidad del estado en donde nos pagaban con millones de intis, literalmente éramos millonarios, pero el poder adquisitivo era muy mínimo, estaba próximo a casarme para lo cual estábamos ahorrando para comprar algunas cosas, se nos ocurrió comprar un artefacto eléctrico, fuimos a una tienda indicándonos que costaba doce millones de intis, para cobrar en el  Banco de la Nación teníamos que llevar una maleta para recibir el dinero, mas es el tiempo que se demoró, por la tarde al hacer el pago del artefacto, nos dimos con la sorpresa que precio había variado había subido quince millones de intis, no nos alcanzaba esta cantidad, tuvimos que suplicar al dueño de la tienda para que se respete el precio de la mañana, al final a tanto ruego nos aceptaron, presentándonos otro problema con la cajera, para contar los billetes uno por uno, quedándonos hasta las 10:00 de la noche.
Con esta devaluación de la moneda y la especulación dio origen a la inflación, trayendo el empobrecimiento de la clase proletaria, el índice de pobreza solo en Lima ascendió a un 43%, el nivel de subempleo ascendió a 73%, conllevando a un desastroso resultado al término de su gobierno, como el dinero no tenía valor en algunos productos se tuvieron que utilizar el trueque volviendo al intercambio comercial de las culturas primitivas. Para combatir el fantasma de la inflación tuvieron que congelar los precios de los bienes; que por el contrario en vez de combatir la inflación esta genero la crisis, ya al finalizar el año 1987 la crisis era evidente con una inflación de 114,5%; en el periodo 1988 – 1989, a partir de setiembre 1988 la inflación creció abruptamente convirtiéndose en una hiperinflación llegando al 3,398.6% en el año 1989 batiendo el record mundial de hiperinflación.
En cuanto al dólar este se devalúo en un 12%, se creó el dólar MUC fijándose en 13.95 intis y el dólar financiero en 17.5 intis por dólar americano. Este dólar MUC fue más barato que el dólar financiero creado para las importaciones, destinado a algunos importadores del entorno presidencial, los cuales accedían al dólar MUC inflando los montos necesarios, el excedente iba a parar a manos de funcionarios públicos. En cuanto a la balanza de pagos esta se estancó llegando a tener un saldo negativo en 1987 de 521 millones de dólares, el forado más grande que había tenido el Perú desde 1981. Consecuentemente, las reservas internacionales netas del Banco Central de Reserva del Perú siguieron decayendo de $894 millones en julio de 1985 a $105 millones en julio de 1990. En Los últimos meses de este año se utilizaron las escasas reservas internacionales para reactivar en algo la economía en vista de las próximas elecciones generales.
A falta de dólares, el Banco Central de Reserva se vio atado de manos en el control de la tasa de cambio, una demanda creciente de dólares se puede contrarrestar poniendo en circulación los dólares ahorrados, En octubre de 1987, se aplicaron los llamados paquetazos que siguieron dándose de forma periódica a lo largo de un año; conduciendo a una gran recesión económica. Alan García desesperado y con este triste experimento heterodoxo además obligado por las circunstancias, decidió dar un cambio de rumbo contra la crisis económica, ante este problema agobiante y con la falta de fondos en el tesoro público, intento estatizar la banca, seguros y las financieras, respecto a la deuda externa que en un comienzo se negó a pagar quedando mal ante el FMI, es así que a fines de 1987, ante su desesperación tuvo que  recurrir al FMI y al Banco Mundial (BM) para solicitar préstamos, estas entidades pusieron como condición que para que le concedieran los préstamos debería de pagar el pago previo de las moras, que ascendían a 1.500 millones de dólares.
Con los resultados de esta amarga experiencia que muchos peruanos tenemos en la memoria como la inflación a niveles astronómicos, escasez de alimentos y otros productos básicos, convirtiéndose en una crisis generalizado se aunó el terrible enemigo de todo gobierno: la Corrupción pública que en tiempos de su campaña era uno de sus pilares enfatizando la moralización de las fuerzas armadas y policiales que estaban desprestigiadas por sus relaciones con el narcotráfico y otros tipos de corrupción; que en un inicio reorganizó la Guardia Civil, la Guardia Republicana y la Policía de Investigaciones unificándolas e comienzos de 1986 bajo el mando de una Policía Nacional del Perú. Con la aparición de la crisis se dieron los primeros indicios de corrupción en este gobierno, haciéndose evidente la presencia cada vez mayor de militantes y simpatizantes apristas ocupando puestos claves en la administración pública, donde en vez de los méritos profesionales, pesaba más la filiación partidaria. También muchos amigos y empresarios cercanos al mandatario se beneficiaron del mal manejo de los dólares MUC.
En cuanto a la actividad terrorista de Sendero Luminoso y el MRTA que se había iniciado durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, se extendió y se intensificó en las regiones como la selva del Huallaga y casi todas las alturas de los Andes Centrales.  Estos irrumpían de improviso en los pueblos, asesinaban con extremada crueldad a los policías y las autoridades locales, reclutaban a la fuerza a los pobladores.
Respecto a la deuda externa que fuera originada en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado debido a la masiva compra de armamento soviético convirtiéndose el Perú en una potencia militar en la sub-región en ese tiempo. El gobierno militar de Francisco Morales Bermúdez (1975-1980) tuvo que renegociar la deuda, aceptando las severas condiciones que impusieron el FMI y los acreedores internacionales. En el segundo gobierno constitucional de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985), la situación continuó agravándose, tanto así que en 1984, el Perú dejó de hacer algunos pagos, aunque manteniendo siempre su voluntad de pagar. De los 10 mil millones de dólares que se debía en 1980 como herencia del régimen militar, se elevó a 14 mil millones en julio de 1985. Una de las primeras medidas del gobierno de Alan García fue en septiembre de 1985 viajó a los Estados Unidos para presentarse en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, Allí reafirmó su voluntad de destinar solo el 10% de las exportaciones peruana como amortización de la deuda externa. Amenazó con retirar al Perú de la organización si el sistema internacional no era reformado y dejara de servir solo a los intereses de un solo país. Ante esta situación el FMI declaró al Perú país “inelegible” e “insolvente”. Esta marginación del Perú de la comunidad financiera internacional traería graves consecuencias.
Con el debacle de esta crisis, la aprobación popular del presidente fue a solo un dígito, siendo todo un récord nacional, generando de esta manera el crecimiento de la oposición al gobierno, desde el intento de estatización de la banca; nació un movimiento de protesta de la derecha encabezado por el escritor Mario Vargas Llosa. Este movimiento finalmente evolucionaría en la alianza política FREDEMO (que incluía al Partido Popular Cristiano, Acción Popular y el Movimiento Libertad),
Con el desastroso resultado del gobierno a Alan García, se presenta un nuevo panorama político, apareciendo figuras nuevas en el escenario como es el caso el Ing. Alberto Fujimori Fujimori, un personaje desconocido en política ingeniero agrónomo y ex rector de la Universidad Nacional Agraria y el escritor Mario Vargas Llosa quien ganara en primera vuelta, pasando a una segunda vuelta electoral, con una estrategia sin precedentes el candidato Fujimori con el apoyo por el APRA y la izquierda el 10 de junio de 1990, gana las elecciones abrumadoramente con el 62.4 % de los votos, frente al 38 % que obtuvo Vargas Llosa.  
Con este triunfo el Ing. Alberto Fujimori se peremnizó en el poder por 10 años y 116 días entre los periodos del 28 de julio de 1990 hasta el 21 de noviembre de 2000, su gobierno se caracterizó por gobernar con poderes totales al haber cerrado el Congreso y mandado a reestructurar el Poder Judicial (1992-1993).
Una vez que asumió el gobierno se le presentó la primera crisis del Gabinete Hurtado, es así que el 11 de agosto de 1990 a los once días después de la asunción al poder el primer Ministro y de Economía y Finanzas, Juan Carlos Hurtado Miller, dio un discurso al pueblo anunciando la imposición de una serie de medidas de emergencia necesarias para reducir la inflación heredada del gobierno de Alan García, era una medida de sinceramiento de la economía eliminando subsidios, anunciando una reestructuración en los precios en otras palabras la eliminación del control de precios, esta medida permitiría situar la inflación por debajo del promedio latinoamericano, este efecto fue conocido como el famoso “fujishock”, hasta el mismo Hurtado Miller tuvo temor a una reacción de la población invocando a Dios con su frase al terminar su discurso “Que Dios nos ayude”, felizmente no hubo reacción negativa de la población, esto permitió para que el gobierno se afiance y  pueda seguir gobernando con mayor solvencia. Con el transcurrir de los días esta medida del gobierno permitió controlar la inflación.
Este fue el comienzo de las medidas que se iniciara en el corto plazo, sirvió para estabilizar la economía permitiendo  la reinserción del Perú en el sistema financiero internacional, iniciando una nueva era en la economía nacional, estas medidas se complementaron con la privatización de las compañías del Estado en manos de extranjeros, consecuentemente el aparato estatal se encontraba saturada de personal del anterior gobierno, para solucionar este problema se aplicó una política de despidos masivos de obreros y empleados públicos.
En el aspecto social se presentaron ciertas actividades en los cuales se cometieron  excesos entre los cuales tenemos como:
-Masacre de Barrios Altos.- La noche del 3 de noviembre de 1991 se llevaba a cabo una pollada en el primer piso del inmueble ubicado en el Jirón Huanta N.º 840 para conseguir fondos para reparar ese edificio. Aproximadamente, a las 23:30
-Masacre de Santa.- La Masacre de Santa fue una masacre de campesinos llevada a cabo el 2 de mayo de 1992 por el Grupo Colina en la provincia de Santa en el departamento de Áncash
-Atentado en Tarata.- El atentado en Miraflores de 1992 consistió en la explosión de un coche bomba en la cuadra 2 de la calle Tarata, en pleno centro del mencionado distrito de Lima, realizada el 16 de julio de 1992 por el grupo terrorista Sendero Luminoso. La explosión fue parte de una campaña mayor de atentados en la ciudad de Lima durante la época del terrorismo.
-Masacre de La Cantuta.- Tuvo lugar en Lima el 18 de julio de 1992. En La Masacre de La Cantuta un profesor universitario y nueve estudiantes de la limeña Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (conocida como La Cantuta debido al nombre de la zona donde se encuentra).
Tras ganar las elecciones de 1990, Cambio 90, el partido oficialista, no obtuvo mayoría en el Congreso de la República—Cámara de Diputados y Senado, para debatir temas importantes tales como la lucha antiterrorista que no llegaban a la mayoría y muchas de las sesiones claves no contaban con el quórum suficiente para las aprobaciones respectivas, viéndose obstaculizado por él congreso, porque la oposición, revisaba el paquete de decretos legislativos expedidos por el Ejecutivo, además que el gobierno se sintió impotente porque el presidente había observado más de diez decretos dados por el Legislativo que no le fueran aceptadas, finalmente pidió al Congreso poderes para legislar sin fiscalización, los cuales fueron negados por el Congreso.
Ante tantas trabas de poder gobernar es que decidió en la noche del 5 de abril de 1992 dar un giro en  la historia del Perú siendo las 10:36 con el respaldo de las fuerzas armadas, sorprendió al país con un mensaje a la nación que duró 20 minutos en el que anunciaba disolver el Congreso de la República del Perú, declarar un estado de emergencia el autogolpe de estado, el Poder Judicial, el Ministerio Público cierre del congreso, detención de opositores y toma de control de instituciones públicas y medios de comunicación, ordenó la reestructuración del Poder Judicial, del Ministerio Público, del Consejo de la Magistratura y del Tribunal de Garantías Constitucionales  y la reestructuración de la Contraloría, instaurándose el denominado Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional en estos periodos 1992-1993 caracterizándose por la toma de instituciones mientras el discurso era transmitido por televisión, las tropas del Ejército, de la Marina y de la Fuerza Aérea, cerraban el Congreso de la República, pese a la resistencia de parlamentarios de la oposición, intervinieron el Poder Judicial, el Ministerio Público, entre otras instituciones para tener el control completo de ellas. También fue intervenida la sede de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) así como de otros sindicatos. Así mismo la toma de medios de comunicación hechos que se hicieron inmediatamente después del mensaje a la nación, solo fueron difundidos por medios internacionales; los miembros de las Fuerzas Armadas ingresaron  a los canales y emisoras de radio, y obligando a seguir con la transmisión normal, sin informar sobre lo que ocurría en las instituciones estatales y en la calles.
El gobierno decretó un toque de queda y comenzó una serie de detenciones a políticos, empresarios y políticos, todos los medios fueron asediados, se compraron las líneas editoriales apareciendo los diarios chicha, que los utilizaban para atacar a todo aquel que se opusiera al régimen. En esos momentos la ciudad de Lima se convirtió en un recinto militar sitiada con tanques y militares patrullando las principales avenidas, apostados en locales públicos y privados generado una tensa situación.
Lo característico de este autogolpe fue respaldado por la mayoría de la población a los dos días después de la interrupción del orden democrático, la encuestadora Apoyo dio cuenta en la que el 71% de los encuestados aprobaba la disolución del Congreso y el 89% a relanzar la economía nacional y contener el avance de Sendero Luminoso a como dé lugar. Con la reestructuración del Poder Judicial. Este autogolpe fujimorista dio paso a la instauración del llamado Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional. Esta medida dio vuelta al mundo, quienes ejercieron presión por parte de las instituciones y organizaciones internacionales como la Organización de Estados Americanos, quién obligó a Fujimori a convocar a elecciones, creándose el Congreso Constituyente Democrático (CCD) que motivara una nueva Constitución de 1993 que fue aprobada a través de un referéndum, en tal sentido el 22 de noviembre de 1992, se celebraron elecciones para el Congreso Constituyente Democrático (CCD), en las que el partido Cambio 90, en coalición con Nueva Mayoría, obteniendo la mayoría absoluta al conseguir 44 del total de 80 escaños y esto a raíz de que los parlamentarios se opusieron a participar de dichas elecciones, lo cual solo ocasionó que el Fujimorismo tenga la mayoría de miembros en el poder legislativo.
Esta fue la Carta Magna con la que le permitió a Alberto Fujimori postular a la reelección en los comicios de 1995, venciendo a Javier Pérez de Cuéllar en primera vuelta. Las elecciones tuvieron lugar el 9 de abril de 1995, obteniendo Alberto Fujimori el 64% y Javier Pérez de Cuellar 22%, el argumento popular utilizado era que con este gobierno fue exitoso en estabilizar la economía, se ganó el respaldo social en la lucha contra el terrorismo con la captura del líder de Sendero Luminoso en el año 1992, generando así una sensación de orden, seguridad y confianza en la población. Por ello, no era nada sorprendente que en el 95 la población apostase por reelegir a Fujimori. El discurso en esta campaña estuvo orientado a los segmentos sociales más empobrecidos, segmentos con los que el oficialismo tenía una deuda pendiente, pues no había podido lograr reducir la pobreza ni el desempleo con el mismo éxito que tuvo con las medidas del fujishock y el enfrentamiento al terrorismo.
Para este segundo periodo 1995-2000, después del autogolpe en 1992, fue visto como el “retorno a la democracia” el gobierno empezó con condiciones mucho más favorables y mayor confianza que las de la década de los 80s. El ambiente era muy favorable no había hiperinflación, se dieron las primeras inyecciones de capital financiero externo, los engranajes de la economía empezaban a movilizarse.  
Entre las acciones más resaltantes a la fecha de su gobierno se tiene el despido a la mitad de los funcionarios públicos, que desreguló el mercado de trabajo. Así como la captura de Abimael Guzmán, quién al mando del general PNP (r) Antonio Ketín Vidal y el coronel PNP (r) Benedicto Jiménez coinciden en relatar que Fujimori y Montesinos desconocían que el 12 de setiembre sería intervenida la casa donde se sospechaba que se escondía Abimael Guzmán.

Al termino de ese segundo periodo, se convocaron a elecciones, después de dos vueltas electorales turbulentas resulto ganador nuevamente Alberto Fujimori con un 74% frente a Alejandro Toledo con un 26%, periodo que duro de julio a noviembre de 2000, pero este  este acto democrático se vio envuelto en una serie de irregularidades con un escandaloso destape descarado de falsificación de más de un millón de firmas para la inscripción electoral de la candidatura, esto dio lugar a la marcha de los cuatro suyos el día 25 de julio de 2000 en la cual llegaron a Lima desde distintos puntos del país para participar en la marcha frente al Congreso de la República del Perú, día en que los congresistas electos asumen su cargo y misma jornada en que los legisladores opositores podrían declarar la vacancia presidencial si lograban reunir una mayoría suficiente de 61 congresistas, con esta toma de mando se evidenció la corrupción del gobierno por la compra de políticos ya sea para votar a favor de propuestas oficialistas o para integrar su bancada, culminando tal suspicacia el 14 de septiembre del 2000 en el que los congresistas Fernando Olivera y Luis Iberico sacarían a la luz el primero de varios videos llamados más tarde como los famosos “vladivideos” que demostraban la irrefutable la compra de congresistas efectuada por Montesinos. En el video se veía a Montesinos entregarle 15,000 dólares al congresista Alberto Kouri con la finalidad de que integre la bancada de Cambio 90/Nueva Mayoría. Ante tan fragante prueba en septiembre del 2000 Fujimori decide sacar a Montesinos de su cargo para disimular y demostrar que el no participó en aquellos hechos, esto generó una situación caótica en el país que pudo haber acabado en un golpe de estado.

Después de haber recorrido imaginariamente por toda la historia de estas últimas cuatro décadas, pude recordar cómo se vivió la crisis y como crecía la corrupción. Hoy se presenta un panorama incierto y sombrío sin ningún ápice de solución. Di un golpe en mi escritorio después que el pucho de cigarro chisporrotea en el cenicero, con el pecho henchido,  aspirando profundamente todo el aire del ambiente, exhalando un suspiro diciendo:
¡Todo depende de mí!
Después de la difusión del video de corrupción presentado por Olivera en la que se observa la compra de un congresista, esto dio inicio a una nueva crisis política, la situación en el Perú se tornó caótica, comenzaron a haber movilizaciones para vacar al presidente y el congreso, se estaban agrupando insurgentes exaltando a la población, que podría desencadenarse en una guerra civil. Por otro lado se avecina una reunión de la APEC que se llevará a cabo el 13 de noviembre en Brunei, en la que el presidente Fujimori está decidido a asistir, me puse a pensar:
Porque tanto interés en asistir a esa reunión sabiendo que el país se encuentra en una crisis política.
Averiguando con fuentes cercanas al palacio y en condiciones de mi cargo es que llegue a la conclusión de que su objetivo era huir del país, aprovechando esta coyuntura para luego refugiarse en el país de sus ancestros, estas conjeturas no se hicieron esperar puesto que estaba preparando sus maletas con sus pertenencias, oro y dinero, su objetivo era no volver  nunca más. Con el conocimiento de estas intenciones, se me presenta esta responsabilidad de poder decidir, me detengo un poco en el tiempo y vuelvo a recordar mi niñez que quedó grabado en mi mente, en aquellos momentos soñé ser el gran gladiador que salvara a mi patria, haciendo un juramento que seré el salvador de mi Perú, desde esa fecha me fui preparando durante toda mi vida y hoy siendo General del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, había llegado el momento de actuar.       
Me paro de mi escritorio con un poco de temor mirando al ventanal de la oficina digo:
En mis manos esta decidir cambiar el rumbo de mi país
Se me presenta dos alternativas: primero dejar que el presidente Fujimori vaya a la cumbre de Brunei y aprovechara el momento para refugiarse en Japón, sucediendo en el gobierno el Primer Vicepresidente, con el tiempo continuaría con la corrupción y la crisis. La otra alternativa sería intervenir como Comandante General mediante un golpe de Estado con toda la experiencia vivida de los gobiernos anteriores, siendo el artífice de cambiar el rumbo del país en uno mejor y soñado por todos los peruanos; además sería la gran oportunidad de cumplir mis sueños de niño.
Mi decisión fue intervenir con un golpe de estado, para eso coordine con las fuerzas armadas del ejército, la marina y aviación para que el día 10 de noviembre cinco horas antes que el presidente enrumbara a Brunei se intervenga su domicilio, el palacio de gobierno, el congreso y las principales instituciones inmovilizándolos, Por la tarde de perpetrado el  hecho enviar un mensaje a la nación dando cuenta de lo sucedido, con el objetivo de tranquilizar a la población, evitar la fuga del presidente, contrarrestar la crisis política, anular a los activistas insurgentes, la intervención solo será por un gobierno transitorio que en el más breve plazo se estaría restaurando la democracia con una nueva perspectiva, el respaldo popular sería unánime.
Con esta confianza, una de las medidas inmediatas a tomar sería reunir a un grupo selecto de constitucionalistas y expertos para elaborar y/o modificar una nueva y moderna constitución política del Perú que regiría los destinos de ahora en adelante considerando aspectos de la globalización, requisitos para los candidatos para presidente como para los congresistas, teniendo en cuenta como mínimo ciertos estudios superiores en su hoja de vida que sean verificados antes de inscribirse, la prohibición de reelección para presidente como para congresistas. La otra medida inmediata sería reunir otro grupo de profesionales entendidos por sus actividades para elaborar programas para reformar el estado que serán debatidas con el nuevo parlamento después de las elecciones democráticas, dando prioridad a la reforma educativa que es la base del desarrollo de todo país, mediante el conocimiento podremos entender mejor el funcionamiento con los demás sectores donde cada persona podrá desenvolverse con mayor eficiencia.

Una vez elaborada la nueva constitución con figuras nuevas en el parlamento, se convocaría a elecciones, siendo este un proyecto de largo plazo que se apunta a convertirse el Perú una potencia mundial con toda su riqueza material e inmaterial.